Origen
Nací un 2 de agosto en Mendoza, Argentina, bajo la fuerza luminosa del signo Leo, con ese fuego que inspira, crea y enciende caminos.
Desde muy pequeña sentí el llamado de lo espiritual, lo invisible, de aquello que late más allá de las palabras.
El baile, la música, la escritura y la naturaleza fueron mis primeros maestros.
Me enseñaron a escuchar mi cuerpo, mover la energía que habita en mí y expresarme desde un lugar profundo y auténtico.
Ahí comenzó, sin saberlo, mi camino de regreso al cuerpo, un camino que hoy me conecta con mi útero, mi voz y mi energía femenina, y que me guía a acompañar a otras mujeres a despertar su potencial y florecer desde su raíz.
Transformación
La maternidad fue un portal que transformó mi vida para siempre.
El nacimiento de mi hija Isabella abrió memorias profundas dentro de mí, llevándome a mirar mi propio nacimiento y a reconocer las historias y dolores que habitaron en el linaje de mujeres del que vengo.
Ese proceso marcó el inicio de un camino consciente de sanación, donde aprendí a mirar mi útero como un espacio de memoria, creación y sabiduría profunda.
Comprendí que sanar no significa borrar la historia, sino mirarla con amor, integrar lo vivido y permitir que algo nuevo nazca desde su raíz.
Este camino me llevó a reconciliarme con mi cuerpo, mi voz y mi energía femenina, y a descubrir mi propósito: acompañar a otras mujeres a volver a su raíz, despertar su poder creador y florecer desde su autenticidad.
Propósito
En mi propio proceso de sanación descubrí la raíz de mi misión: acompañar a otras mujeres a volver a su cuerpo, a su útero y a su verdad.
Me formé en Yoga, Meditación, Terapias Energéticas y Emocionales, Sanación de Útero, Tapping, Movimiento Somático y Registros Akáshicos.
Pero más allá de las formaciones, este camino se fue revelando en mi propia experiencia, escuchando mi cuerpo y aprendiendo a encarnar cada proceso en mi vida.
Hoy ese recorrido da forma a Sanación en Movimiento, un espacio donde cada mujer puede reconocerse, sanar, liberar y crear su vida desde un lugar auténtico, consciente y conectado con su raíz.
Acompaño procesos de transformación con respeto, profundidad y amor, sosteniendo un espacio seguro donde cada historia puede ser escuchada, honrada y activada para florecer.